Vieux jeu (Quentin Fabiani, 2017)

Vieux jeu Quentin Fabiani 2017

Adrien (Jacques Godin) es el anciano propietario de una vieja bolera. Los dos parecen vivir sus últimos días hasta que una de esas noches en las que Adrien vela tratando de completar una partida perfecta, hace acto de aparición Bernard (Martin Dubreuil), su amigo y rival fallecido hace más de tres décadas. A partir de ese momento, la bolera se transforma en un espacio mágico -ahí está la introducción del flashback del episodio segundo: como si un recuerdo se colase por la puerta y Adrien lo persiguiera hasta toparse con él- y se inicia un ajuste de cuentas vital que incluye un repaso de los hitos y los agravios del pasado antes de afrontar la última partida (con relación amorosa a tres bandas en el centro del conflicto). El desarrollo del arco dramático principal, que se combina con la amistad surgida entre Adrien y Hugo (Anthony Therrien), su joven aprendiz, viene acompañado por las intervenciones de una galería de secundarios a cada cual más pintoresco (imposible no pensar en la bolera de El gran Lebowski), como ese lúgubre propietario de unos servicios fúnebres que quiere adquirir el local para ampliar su negocio. Lo mejor de esta serie canadiense es sin duda, el tratamiento del espacio en el que se desarrolla y el juego temporal que se establece en ese escenario único.

Vieux jeu Quentin Fabiani 2017

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